A ti, hombre antiguo, lector sobreviviente. No encontrarás respuestas entre las líneas efímeras del poeta, los nexos entre su palabra y la realidad
han sido tergiversados por la historia... ¿Qué otro destino puede esperarse para una criatura que construye su reino en las arenas movedizas de la poesía?

miércoles, 27 de abril de 2016

Vientos del norte


Viento del norte

Viento del norte, alas divididas
marea alta para los navegantes.
Azules manchas sobre un fantasma rojo, hecho cuerpo, amoratado.
Rabia y amor
las gotas del mundo que llegan con el frente frío.
Abrazo y golpe, contención o camino.
Viento del norte, persistente
que fluye en la avenida
y se infiltra por debajo de las puertas.
La isla, en su mar que lento se la traga.
Los huracanes le llegan del sureste.
El pasado es una historia triste, violenta
que empuja las olas contra el malecón.
Mañana es un enigma
que será descifrado en la tormenta
o en los aires más tibios.
Viento del norte
nuestro trozo de tierra en medio.

                                     agosto 2015
                                     Abel G. Fagundo

lunes, 18 de abril de 2016

El Fumador

El Fumador. Autor: Abel G. Fagundo
El Fumador

Anexionismo simbólico

Por: Abel G. Fagundo

El sábado 16 de abril, en un breve reportaje desde La Habana trasmitido por Tele Sur, la periodista Fabiola López entrevistó a uno de los artistas participantes en una exposición dedicada a la bandera cubana. El joven –con esa agilidad segura tan común en las edades más rebeldes- Le dijo (más o menos), “lo que no estoy dispuesto a tolerar es el anexionismo simbólico”.

La desconstrucción de los símbolos nacionales y la construcción de nuevos escenarios simbólicos acompañados de los mitos importados que los sustentan, es una de las tantas estrategias diseñadas para profundizar la hegemonía cultural imperante, (concepto de dominación desentrañado por Gramsci, cuando una parte de los ideólogos no comprendían –aún- que la supremacía económica, militar y política no era suficiente, no cubría todos los espacios del poder). Y hay que reconocerlo, los estrategas del orden mundial globalizado, han sido muy eficientes en este territorio de ofensiva.

Son sus imágenes, audiovisuales, concepciones y paradigmas comunicativos los que gobiernan una vasta franja del universo simbólico de occidente -y un poco más allá- dentro de las propios cinturones de la resistencia se suele coexistir –a veces sin alertas- con la agresión perspicaz, sigilosa y contaminante que dicha hegemonía ejerce. Sobre este tema han disertado autores con la hondura de Luis Britto García, Ignacio Ramonet, Naomi Klein, Noam Chomsky, quien no hace mucho nos legó esa joyita titulada “Las diez estrategias de manipulación mediática”. Junto a otros, han descrito la esencia del proceso, profundizado en sus métodos y alcances; nos han mostrado un cuerpo conceptual que nos permite comprender el fenómeno; pero en la práctica, en el terreno de la acción social, el enfrentamiento no ha resultado ser efectivo. Es una guerra sutil, agua enjabonada que se filtra por cada hendidura que dejamos al descuido y ya no es posible ni recomendable cementar toda la superficie. Un combate desequilibrado –si medimos el poderío instrumental de los contrincantes– pero donde quedan espacios para las guerrillas contraculturales, para sostener áreas de resistencia y en ellos el arte tiene –y tendrá– la relevancia de David, aunque necesitará más de cinco piedras y no puede asegurarse que comparta su destino frente a los Nefilim actuales.   

En ese mismo reportaje –trasmitido en la mañana, unas horas antes del  inicio el 7mo Congreso del Partido– las imágenes nos dejan ver una bandera cubana que fue moldeada con tubos de gas refrigerado (obra instalativa); el mecanismo está activo por lo que da la impresión de estarse descongelando; pero por cada gota que se derrama otras se congelan. Interesante metáfora lograda por el artista, con más de una lectura. En este caso se amplía el aforismo “una  imagen vale más que cien palabras”, también las provoca y en mi caso, agradezco el instante.

viernes, 15 de abril de 2016

La apertura de un tiempo

Es bastante que la muerte lo sorprenda
cincelando, cincelando.
El Indio Naborí

Me miraba a los ojos
con la sonrisa nerviosa, 
exageradacomo quien mira a un animal de circo.
Dijo suave, 
contando las palabras del discurso
y cierto diablo cojo le bailaba en el rostro:
Hoy te toca la mezcla de cemento

     el martillo de hombrecon el que tus semejantes
     arman el progreso.Hoy te toca doblar la irreverencia
     soportar con tu espalda las columnas del mañana
     las estructuras que sostienen la esperanza.

Y cincelé en las paredes.
Cincelé poemas en las piedras…
Así construyo esta atalaya
esta madriguera de versos
que también sostienen la creencia.



Abel G. Fagundo. Del libro “El Terco Persistir” ,2008

La tolerancia tiene dos vías

Basta una pequeña llama que encienda un tema, una contradicción y en breve, aparecerán las palabras violentas de quien no sabe defender un criterio sin rabiar. Somos seres humanos, criaturas imperfetas y está bien –y es lógico- que de vez en cuando las pasiones se enciendan, más aún cuando nos corre está sangre mestiza, caliente, inmensamente rica. 

Pero si el único recurso para defender lo que piensas es la violencia verbal hueca, si ese es el único recurso, entonces dudaré profundamente de tu visión de la verdad. No hay que temerle al debate, ni a la vociferación ignorante; pero ¿valdrá la pena tomarla en serio?


La tolerancia (un concepto muy mal interpretado) tiene dos vías; tolerar no significa estar de acuerdo. La gente inteligente, con sentido común expresa su razones, las defiende; los otros abultan la mochila de adjetivos manidos –con apariencia de fuerza- No se defiende bien quien mucho grita, eventualmente dejaremos de escucharle.


Por: Abel G. Fagundo


martes, 12 de abril de 2016

La muerte física de Frank Abel Dopico



En feedbook, en la página de Arístides Vega Chapú, leí la noticia sobre la muerte de Frank Abel Dopico. Hice un breve comentario –en el muro, lamento de quien pierde un desconocido cercano- de lo que significó su poesía para quienes comenzábamos a escribir en los noventa. Él fue uno de los 26 elegidos de “Retrato de Grupo”; una antología que leímos profusamente y que tuvo –no lo duden- sus efectos contaminantes sobre muchas de nuestras concepciones estéticas de entonces. La antología ha superado ya sus primeras tormentas de tiempo. “Retrato..” es –en un país que con frecuencia produce reuniones poéticas sobre el papel impreso– un ejemplo exitoso. Se me escapan –estoy seguro- la mayoría de las variables que coincidieron para convertir este libro en el referente que es hoy; sin embargo, la más importante está muy a la vista y es la calidad individual de cada uno de esos poetas, que construyeron en su conjunto un significativo corpus poético.


Al Dopico humano, al hombre que hay detrás de sus versos, al actor itinerante, al ingenioso lector, casi no lo conocí. Sé muy poco de él y no leí más allá de “expediente del asesino,1991 “ (entonces aquellas lecturas fueron suficientes para el acercamiento y la sorpresa) Su nombre, su poesía, estaban alojadas en un lugar remoto en mi memoria, no olvidados; pero tampoco cotidianos y vino la maldita muerte a hacer lo suyo, a recordarme deudas, portadas, influencias.  Ahora volveré a leerte, con la quietud y el rigor que su poesía nos exige. En sus textos está, la única batalla posible contra la muerte.


Marilyn Bobes publicó en Oncuba[1] –con prontitud atinada- el artículo “Requiem por Frank Abel Dopico”, recomiendo su lectura, sus palabras contienen el homenatico inicial, lo necesario, no para despedirnos del poeta, si no para comenzar su recibimiento definitivo.


Por: Abel G. Fagundo