Los Ciclos, El Poeta, en torno al libro Extinción de Abel G. Fagundo

En un poeta, se sabe, caben y sobran muchos. El poeta sigue siéndolo cuado comienza a ser otro, y como se ha de esperar, sigue siendo el mismo. Lo uno y lo otro hacen que el poeta viva, pero no siempre suceden ambas cosas. Otro asunto quizás el más difícil, será desterrar a los petas que sobran, porque con otros habremos de cargar toda una vida, una vida poética, que es mucho más difícil que una vida
Abel G. Fagundo va cumpliendo su ciclo de vida poética con toda la coherencia a que puede aspirar un poeta a quien la retraída dama parece insustancial y por supuesto ajena.Extinción, el libro del título que hoy presento con una sonora agudeza y toda su fuerza semántica, es otro Golpes de Dios, tan vallejiano como aquel y sin embargo bien alejado de esa aura. Antes d e abrirlo, de leerlo, hubiera preferido Extinciones. Sólo después he comprendido la acción, el drástico presente, la premura con se expande, la percusión de estos poemas que exigen la inmediatez, la palabra hablada, el efecto, la reacción.
En las lindes de lo surreal Jacques Prevert puede comerse al padre, decapitar al hermano y embutirle sopa con un embudo. Abel en la antítesis, sólo almuerza la ensalada del labrador difunto, como quien come su cadáver. Bien lejos de lo onírico, su realismo mordaz más que sucio. Lo lleva a redescubrirnos el hedor del mar, el puro hastío de las paredes blancas, las rocas ciegas, el bache del camino, el plomo de las frutas, el vacio vacio, los gorgojos, la sarna, el comején, el comercio sutil y despiadado.
Abel transfiere al hombre los poderes divinos de la abstinencia. Lo hace como quien se sabe un pequeño Dios, conoce que este mundo que habita más en el ciberespacio que en el suspiro real, no encuentra aún asideros posibles. Las orillas están llenas de escombros y el caos lo puede todo. Raras veces el humor o la ironía afloran en estos textos. Lo existencia, lo metafísico, son piedras en un discurso de lo drástico, lo incisivo, lo tórrido. No le atrae ningún tema, todos vienen a buscar su trozo de inequidad en el papel en blanco, que cada vez resulta menos blanco.
No anuncio una nueva tendencia, la poesía de Abel que bien lejos de lo tendencioso. No intento conceptuar una poética que no pretende conceptuar. Abel G. Fagundo sigue siendo un poeta esencial y las esencias son sagradas no el sentido de lo sacro, son vírgenes no el sentido de lo virginal, sólo en el sentido de lo poético. Tampoco vaticino el regreso de un poeta maldito; pero no me atrevo a negar su existencia. Anuncio sí, un libro tan lírico como épico, de un realismo depredador.
Los ciclos del poeta y los ciclos del agua parecen ser homónimos. Abel González Fagundo quizás no lo sepa, quizás no halla reparado en ello, pero su poesía cumple ese curso, el viaje que vuelve renovándose y el de la transparencia.
EXTINCIÓN aparecido bajo el sello de Ediciones Matanzas, en su Colección Abra, se inscribe en lo más prominente de la poesía cubana actual.

 
Por: Alfredo Zaldivar
Holguín. Cuba, 1956. Poeta y Editor. ha incursionado en la narrativa, el ensayo y la critica literaria. Miembro de la Uneac. reside en Matanzas desde 1973, ciudad donde fundo en 1985 la editorial Vigía, de gran prestigio dentro y fuera de la isla.

* La imagen es una foto de Abel G. Fagundo que corresponde a la serie desechos.
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