Entrevista. Informalmente Formal

Entrevistador: Racso Pérez. Poeta Habanera. Promotor de la Casa de la Poesía.
Entrevistado: Abel G. Fagundo
Invitado: Trovador Mario Duque

 
Racso: Me siento muy alagado, muy feliz, por tener este público tan lindo y quiero agradecer a muchas personas, a los amigos del cotorro, a Carlos Angulo poeta peruano que recién conocimos en la casa y que ha enamorado del proyecto, a Augusto Blanca por el honor que nos hace de estar acá con nosotros y de manera general a todos los presentes, y desde luego particularmente a Abel González Fagundo ya entrañable amigo de Racso y de la Casa. Hemos querido sacar Informalmente Formal, sacarlo del espacio habanero y traer un poeta de provincia por decirlo con un termino real que no tiene la intención de ser peyorativo. Insistí en que Abel estuviera por acá por la Habana con nosotros, Voy a empezar haciéndole una pregunta que fue la primera que me hice después de la primera lectura de “El Costal de los Pecados” y es la siguiente:El dolor, la culpa, pienso que el SER con Mayúsculas, el SER_POETA que deshace o se deshace en él, entonces me pregunto, también el texto poético es una parte de la culpa o encara una parte del dolor-culpa o viceversa también como diría Benedetti al que siempre vuelvo recurrente específicamente por esa frase, entonces me preguntaba para decir con una de tus frases ¿Cómo es el afán del alma atormentada de ese poeta que hay en ti con relación a esto del dolor y de la culpa?

Abel:. La poesía es un oficio difícil en el que siempre persiste  la contradicción entre lo que somos y lo que escribimos. Conversábamos en una ocasión sobre esto y yo te decía que para mi la poesía es lo contrario de la historia, el poeta escribe sobre lo que pudo ser o lo que deseó que fuera.. El realiza una interpretación de una realidad objetiva y la subjetiviza al llevarla al texto poético. Escribir es doloroso, por que es como un parto – o un pacto también- Es la necesidad de llevar al papel ciertos sentimientos, circunstancias, realidades, compromisos.

Racso: El editor de tu libro, el se refería a tu poesía de la siguiente manera, lo voy a citar para después hacerte la pregunta “ Lirismo denso, extraño, de liberación trágica que aunque parezca una paradoja, aterra, deslumbra y apacigua al mismo tiempo” ¿ a que obedece ese modo de expresarte?

Abel: Tu sabes que los editores siempre son exagerados, y en un prólogo como ese, corto y además solicitado a la editorial, se trata siempre de destacar lo mejor. Este libro, del que tú estas hablando, “El costal de los pecados”, empieza con un texto que dice “Todo poeta es un árbol torcido, los años o corrigen el tronco, o lo quiebran”. Es un libro que trata sobre el transito de un joven pecador hacia un final de redención, de revisión quizás. Pienso que el editor trató con sus palabras benevolentes de hacer referencia a eso, también a ese especie de convulsión que provoca terminar un libro, verlo impreso.

Racso: Háblame de algo: en el poema “El girasol son pétalos”, tienes un verso que dice “cuando no existe el mundo, los dos vamos desnudos a matar la mañana”. Entonces yo te pregunto ¿cuando no existe el mundo para Abel González? 

Abel: Hay un mundo físico, concreto, real, hay por otra parte muchos mundos subjetivos, muchos mundos psicológicos. Yo pienso que el mundo no existe -poéticamente hablando- cuando uno está solo, el poema habla más o menos de ese tipo de soledad, un hombre sólo en su cuarto pintado de blanco, es un texto que termina, que creo termina diciendo algo más o menos así “ quiero hacer girasoles para Vincent…” ; la necesidad del ser humano de estar cerca de otro, de tener puntos de referencia a partir de los otros, la soledad es la inexistencia del hombre.

Racso: ¿ Hasta que punto es un poema contenido y deshonesto?
Abel: los poetas somos fabuladores, y la fábula casi siempre implica un compromiso falso con la verdad, uno se contamina con el resto de las realidades, con la de los demás. Uno convive con realidades ajenas y empieza a escribir sobre esas realidades como si fueran las propias. Creo que hay un poema por ahí escrito por ti Racso que después otro amigo lo dedicó como si fuera de su propia autoría… Y de eso hablo, de ese tipo de contaminación, ese tipo de realidad contaminante que convierte al poeta en “un mentidor a ultranza” como dije en uno de mis textos.

Racso: entonces habiendo leído con un poco más de conocimiento de causa “El Costal de los Pecados”, me gustaría saber por ejemplo ¿ Como vive el poeta que hay en Abel González Fagundo?


Abel: El otro día estaba leyendo algo de Martin Heidegger sobre La provincia… Claro que las ideas de su texto no tienen mucho que ver con mis circunstancias. La provincia tiene su tiempo, tiene su ritmo y es otra realidad, yo vivo como viven el resto de los poetas, alimentándose de esa realidad y tergiversándola.

Racso: En ese sentido, ¿ cuando miente Abel?

Abel: Un fabulador es un mentiroso, los poetas son fabuladores por esencia…Yo vivo como cualquier otro poeta de provincia, en un entorno que muchas veces no es favorable. En mi caso soy un poeta más al interior, soy municipaleño, es como apretar más el cerco; pero también como cualquier otro poeta me rodean circunstancias determinantes, hay ahí un mundo exterior que interactúa con mi mundo interior y de esa interacción nace la poesía.

Racso: Pregunta: Comienzas diciendo en uno de tus versos  “pero hay que salvar a la ciudad para que ella te salve del milenio”, entonces yo te pregunto ¿qué está haciendo desde el punto de vista factual, como creador Abel González Fagundo para salvar a la ciudad?

Abel: Ese verso se refiere a la ciudad de Matanzas y por añadidura a Jagüey Grande… No hay mucho que hacer desde la poesía, desde su limitada capacidad de influir objetivamente. Este texto  que mencionas se refiere particularmente al río San Juan, es un río que ha estado muchos años enfermo y no se puede salvar al río sin salvar a la ciudad. Yo no sé si estoy haciendo mucho o poco, al menos estoy escribiendo sobre eso y ahora es lo que puedo hacer, es la columna que puedo levantar, es mi utopía.

Racso: Siempre que he leído poesía, de alguna manera todos los poetas tienen un arropamiento especial a favor o en contra del silencio, no sé si del silencio como recurso literario o del silencio como fenómeno, como instrumento para salvar o no al poeta. ¿ Que esperas tu del silencio?


Abel: El silencio es lo contrario del acto poético, el silencio es importante para la creación, es cierto que nos hace falta un poco de silencio en la modernidad, aunque para mí el silencio es lo contrario de la creación por que esta “habla” en todas sus dimensiones. Lo que espero del silencio, lo que nos une es la contemplación. Y aunque a nosotros los latinos la contemplación nos es difícil, es un elemento importante para la creación, de ella se genera la capacidad de reflexionar no sólo sobre ti mismo, también sobre  la realidad que te rodea. El silencio y las artes tienen una relación conflictiva porque son de naturaleza antagónica.

Racso: ¿ A ti te resulta entonces antagónico el silencio para crear?

Abel: No, para crear no, no es lo mismo el acto de crear que lo creado, yo pensé que me estabas hablando del silencio desde el punto de vista conceptual, claro que para crear es importante, yo tengo un texto que se llama Silencio que dice más o menos así. “Por favor un  poco de silencio en esta calle de asfalto, llena de bailes, de música estridente, un poco de silencio que nos salve”, y que nos salve significa pensar, la posibilidad de abstraerse de la realidad está en el silencio.

Racso: Anteayer Ofelia Zandal de Habana Radio nos hacia una entrevista y tú hablabas de la poesía que se hace y la poesía que se busca y a mi se me quedó aquello y escribí rápido. ¿ Como podrías tú definir esa diferencia o si se quiere relación entre la poesía que se hace y la poesía que se busca?   

Abel: Hay un poeta cubano, Roberto Manzano, al que ambos conocemos, y que nos parece un “viejo excepcional” sin que lo de viejo sea para nada peyorativo. Manzano tiene algunas ideas muy claras sobre el acto de hacer  poesía, ideas con las que estoy de acuerdo. Para mi un libro es como un organismo, es un ser vivo, una estructura, creo que el poeta debe pensar así, en libros, en estructuras, en megauniversos. Hay poemas que nacen, uno va caminando por una esquina y el poema aparece, a veces no tiene un espacio dentro del ciclo de un libro; pero ese también es válido, ese hay que dejarlo nacer. Aunque insisto en que prefiero trabajar en el concepto de armar una “idea poética”, que va más allá del poema ocasional, enfrentarse con la realidad y traducirla en versos a través del discurso de un ciclo, de una época, de toda la vida.

Racso: Abel, cuando hablamos por teléfono, me decías que por supuesto estabas muy contento, que la casa de la poesía y la oficina del historiador te invitaran a leer acá en el patio de las yagrumas; pero que más que leer, te gustaría, compartir de alguna manera con otros poetas, tener la posibilidad de conocer a otros poetas acá, de dialogar con ellos, aquí hay unos cuantos poetas con nosotros hoy y después de este espacio vamos a compartir, vamos a tertuliar, creo que hay un roncito por ahí. Quiero agradecer entonces a todos por la participación prestada.

 Abel: Para cerrar, yo traje esta antología de poetas matanceros que se estuvo presentando durante la pasada feria del libro “Poetas en Matanzas VI”, y quiero regalársela a la Casa de la Poesía, aquí se reúnen un grupo numeroso de poetas de distintas generaciones, desde Carilda y Digdora Alonso hasta los más jóvenes. Es un recorrido por la poesía matancera, la dedicatoria que le he escrito dice: “ A la Casa de la Poesía, esta selección de poetas matanceros, un puente, otro, entre los poetas y la poesía de la isla”.
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Versión de la entrevista realizada a Abel G. Fagundo  en la tertulia  Informalmente Formal  de la Casa de la Poesía, Habana Vieja en  Octubre del 2007
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