La apertura de un tiempo

Es bastante que la muerte lo sorprenda
cincelando, cincelando.
El Indio Naborí

Me miraba a los ojos
con la sonrisa nerviosa, 
exageradacomo quien mira a un animal de circo.
Dijo suave, 
contando las palabras del discurso
y cierto diablo cojo le bailaba en el rostro:
Hoy te toca la mezcla de cemento

     el martillo de hombrecon el que tus semejantes
     arman el progreso.Hoy te toca doblar la irreverencia
     soportar con tu espalda las columnas del mañana
     las estructuras que sostienen la esperanza.

Y cincelé en las paredes.
Cincelé poemas en las piedras…
Así construyo esta atalaya
esta madriguera de versos
que también sostienen la creencia.



Abel G. Fagundo. Del libro “El Terco Persistir” ,2008

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