A ti, hombre antiguo, lector sobreviviente. No encontrarás respuestas entre las líneas efímeras del poeta, los nexos entre su palabra y la realidad
han sido tergiversados por la historia... ¿Qué otro destino puede esperarse para una criatura que construye su reino en las arenas movedizas de la poesía?

viernes, 15 de abril de 2016

La tolerancia tiene dos vías

Basta una pequeña llama que encienda un tema, una contradicción y en breve, aparecerán las palabras violentas de quien no sabe defender un criterio sin rabiar. Somos seres humanos, criaturas imperfetas y está bien –y es lógico- que de vez en cuando las pasiones se enciendan, más aún cuando nos corre está sangre mestiza, caliente, inmensamente rica. 

Pero si el único recurso para defender lo que piensas es la violencia verbal hueca, si ese es el único recurso, entonces dudaré profundamente de tu visión de la verdad. No hay que temerle al debate, ni a la vociferación ignorante; pero ¿valdrá la pena tomarla en serio?


La tolerancia (un concepto muy mal interpretado) tiene dos vías; tolerar no significa estar de acuerdo. La gente inteligente, con sentido común expresa su razones, las defiende; los otros abultan la mochila de adjetivos manidos –con apariencia de fuerza- No se defiende bien quien mucho grita, eventualmente dejaremos de escucharle.


Por: Abel G. Fagundo


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